Chamomilla recutita (L) Rauschert Planta de la familia de las compuestas. Anual, aromática, de 5 a 60 centímetros de altura. Sin pelos. Con tallos erectos ramificados por arriba. Hojas de 4 a 7 centímetros 2 ó 3 veces divididas en segmentos lineares y agudos. Flores amarillas con 5 lóbulos, en capítulos de 1 a 2,5 centímetros, generalmente con lígulas blancas. El receptáculo es hueco y en la madurez se vuelve cónico y agudo, y las lígulas se inclinan hacia abajo. Brácteas de involucro verde amarillento con margen escarioso pálido. Frutos muy pequeños, de alrededor de 1 milímetro, blanco amarillentos. Florece de mayo a octubre.
Curiosidades: Los principios activos de la manzanilla son los responsables de conferirle numerosas propiedades. Entre ellos se encuentran: aceite esencial, flavonoides (luteolol, apigenol, quercetol), cumarinas, mucílagos, principios amargos (matricina, matricarina...) y sales minerales (8-11%). El aceite esencial produce un efecto antiinflamatorio, antisé`tico, espasmolítico, carminativo, emenagogo y ligeramente sedante. Los principios amargos son responsables de su actividad aperitiva, digestiva y colerética. En uso externo es antiinflamatorio, analgésico, cicatrizante y antiséptico. Se utiliza también en muchas lociones capilares para aclarar los cabellos. Es un excelente estimulante digestivo, que favorece el buen funcionamiento de los intestinos y facilita la expulsión de gases. Por su efecto entiespasmódico rebaja la tensión muscular y combate los dolores provocados por el ejercicio intenso o las malas postura. Su consumo está especialmente indicado en los siguientes casos: Inapetencia, náuseas, vómitos, mala digestión, diarrea, gastritis, acidez de estómago, cólicos flatulentos, síndrome de colon irritable, trastornos nerviosos, dolores musculares, irritaciones cutáneas, picaduras, hinchazones, molestias oculares, conjuntivitis. Salvo indicación expresa, no es recomendable prescribir aceites esenciales por vía interna durante el embarazo, la lactancia, a niños menores de seis años o a pacientes con gastritis, úlceras gastroduodenales, síndrome del intestino irritable, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, hepatopatías, epilepsia, Parkinson u otras enfermedades neurológicas. Igualmente no se ha de administrar, ni aplicar tópicamente a niños menores de seis años ni a personas con alergias respiratorias o con hipersensibilidad conocida al aceite esencial de la manzanilla. En forma de tisana digestiva es ideal tomarla después de una comida difícil de digerir, elimina las náuseas y evita los vómitos. Se hierve durante apenas 2 minutos, de 6 a 8 cabezuelas de manzanilla por cada taza de agua. Una vez colado, se deja en reposo 10 minutos y se toma bien caliente, justo después de acabar de comer. Para las madres que durante los primeros meses de embarazo experimentan indisposición general y frecuentes náuseas y vómitos, se recomienda la infusión de manzanilla, de la que basta con tomar tres tazas diarias. Para facilitar la expulsión de gases, se puede elaborar una infusión carminativa combinando a partes iguales manzanilla y anís verde, una cucharada de postre de la mezcla por taza de agua. Se hierve el agua dos minutos, se echa la hierba, se deja reposar 10 minutos y se bebe caliente después de cada comida. También es un remedio eficaz para combatir las inflamaciones oculares. Para ello, se mezcla a partes iguales una cucharada sopera de manzanilla, flores de saúco y flores de rosal por vaso de agua. Se hierve unos tres minutos aproximadamente y tras dejarlo reposar, se cuela y se vierte el líquido en compresas de algodón, con las que se aplicarán repetidos toques sobre los párpados. Si no se dispone del resto de hierbas se puede hacer únicamente con la manzanilla. Foto extraída de: www.nnfcc.co.uk/crops/info/chamomile.htm
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