La cofradía de San Antón celebró ayer su tradicional subasta con los productos donados por los habitantes ELENA REAL LEÓN.— «¡Venga, ¿quien da más? Precio de salida 36 euros!». No es la subasta de los primeros calcetines de Beckham, si no de algo mucho más galáctico, sobre todo para el paladar. Algadefe se puso ayer su traje de cocinero para celebrar su tradicional subasta, donde las tartas y las manos de cerdo se convierten en las auténticas reinas del lugar.
 Los 300 habitantes de la localidad se echaron a la calle para pujar por los productos. La encargada de dirigir el acto y poner un poco de orden era la cofradía de San Antón, una institución en el sentido más amplio de la palabra dentro del municipio, que lleva organizando los festejos y la subasta desde tiempos ancestrales. Y ayer no fue una excepción. Alejados del glamour de los salones de la galería Christie´s y de los típicos carteles con un número identificativo, la venta culinaria se realizó en plena calle, justo enfrente de la iglesia y bajo un tiempo amenazante de lluvia. Las tartas fueron las primeras en ser vendidas. El mayordomo de la cofradía cogía una de ellas y en el centro del círculo formado por los pujantes las presentaba, al mismo tiempo que jaleaba a los asistentes a que subieran el precio. «Vamos hombre, no veis la pinta que tiene», gritaba. En honor a la verdad hay que decir que con el aspecto que tenían los dulces la boca agua se hacía agua, y por eso se pagaron cantidades como 45, 50 ó 60 euros por tarta. «No tiene chocolate», se lamentaba un niño cuando su madre le enseñó el 'trofeo'. Es verdad que le faltaba ese ingrediente, pero eso no le quitaba exquisitez al manjar alrededor del cual la familia Fuertes al completo posó para hacerse una foto. En medio del gran pastel aparecía escrito con letras de caramelo San Antón, en honor al cual se celebran las fiestas.  Restituto a sus 82 años también había adquirido uno de los cuatro dulces que se subastaban. «No, no me la voy a comer solo, es para mi hija», declaraba mientras sus vecinos le fotografiaban con la tarta. Otro de los productos, clásico en las ediciones anteriores, fue las manos de cerdo, cuyo éxito unido al de la paletilla de ocho kilos de carne cerró la puja. Sabor dulce y salado para terminar todos los habitantes tomando un vermú. Sin duda es el mejor y más rico arranque de los festejos que tendrán a Algadefe engalanado durante cuatro días. Hoy la jornada comienza a la 13 horas, tarde porque la orquesta Tatuaje ya se encargó ayer de marcar el ritmo del sueño con una verbena popular. Una de las actividades del programa más esperadas es la carrera de burros que tendrá lugar mañana a partir de las cinco de la tarde. Mientras llega ese momento, la familia de Restituto y los Fuertes ya se habrán comido las últimas migas de tan delicioso manjar. LA CRÓNICA - EL MUNDO 18 de enero de 2007 imágenes cedidas por nuestros usuarios webs
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